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María Sanchidrián Lavado

María Sanchidrián Lavado

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Granada. Formada en Educación Ambiental y en Coaching Nutricional. Trabaja en consulta ayudando a sus pacientes a cambiar sus hábitos alimentarios. Colegiada nº AND-00323

Entender la diabetes


Diabetes


Comparto con vosotros/as un artículo que escribí para un libro de recetas para diabéticos en 2014:



La diabetes. ¿Qué es?


   La diabetes es una enfermedad generalmente crónica y cada vez más común en nuestro país, tratándose la mayor parte de los casos de diabetes tipo 2. Existen dos tipos de diabetes:

- Diabetes tipo 1: Es la que suele aparecer en la infancia y adolescencia, y es una enfermedad autoinmune, lo que significa que tu propio sistema inmunológico ataca al páncreas. El páncreas es el órgano que segrega la insulina, una hormona encargada de “tocar a la puerta de las células” para que éstas permitan la entrada de la glucosa y que dentro se pueda quemar como combustible energético, necesario para la vida. Cuando no tenemos o tenemos poca insulina por tener afectado el páncreas, la glucosa se queda en la sangre circulando sin poder ser utilizada por nuestras células. Por eso se habla de “hiperglucemia”, que es tener los niveles de glucosa en sangre más altos de lo normal. Ante la falta de insulina, la solución es inyectarla.

- Diabetes tipo 2: Aparece en adultos -aunque cada vez más se adelanta la edad de aparición- y se debe, a pesar de la normal secreción de insulina, a una disminuida capacidad de las células del cuerpo de reaccionar ante ella. Hay insulina pero tus células no la reconocen -fenómeno llamado “resistencia a la insulina”- y en consecuencia son incapaces de utilizar la glucosa y sacarla de la sangre, por lo que, al igual que en la diabetes tipo 1, se produce hiperglucemia.

   En este tipo de diabetes están implicados factores genéticos, pero sobre todo, factores de riesgo como la obesidad -80% de los diabéticos tipo 2 sufren sobrepeso u obesidad-, las dietas desequilibradas -muy calóricas y ricas en azúcares simples-, el sedentarismo y el envejecimiento de la población. Al tomar azúcares simples, presentes en azúcar, miel, mermelada, refrescos, zumos, chocolates, galletas y repostería, el páncreas tiene que segregar insulina en exceso, necesaria para que la glucosa consumida en exceso entre a las células. Cuando esto se repite muchas veces a lo largo de la vida, la célula deja de responder a la insulina, y entonces se produce la hiperglucemia. La diabetes tipo 2 se puede prevenir nada más y nada menos que en un 90% manteniendo un buen estilo de vida: alimentación saludable, actividad física diaria y evitando el tabaquismo.



Complicaciones de la diabetes


    Lo peor de la diabetes son sus complicaciones a largo plazo si no controlas la enfermedad:

      · Puede desembocar en daño en los riñones y en problemas circulatorios y del corazón.

      · Podrías tener problemas en la vista. Podrías incluso quedar ciego.

      · Se pueden producir úlceras e infecciones en los pies y en tu piel. Es de extrema importancia que te observes con un espejo y cuides tus pies para evitar problemas y la necesidad de amputar un pie o una pierna.

      · Puedes sufrir dolor, picazón y pérdida de sensibilidad debido a daños en los nervios del cuerpo.

     · Debido a este mismo daño en los nervios, también puedes tener problemas de digestión, debilidad o tener dificultad para ir al baño, y dificultad en la erección en los hombres.


¿Tienes diabetes?


   Muchas personas tienen diabetes sin saberlo, mucho antes de ser diagnosticadas. Según un estudio preliminar realizado por el grupo de diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica, 4 de cada 10 niños son diagnosticados cuando son ingresados en el hospital en situación de cetoacidosis, una complicación grave de la diabetes que puede llegar a poner en peligro la vida del niño, debido a un retraso en el diagnóstico. ¿Puede tu hijo tener diabetes? Atento a los síntomas de la diabetes infantil o tipo 1:

1. Orinar más frecuentemente de lo normal para expulsar el exceso de glucosa a través de la orina. Necesidad de ir a orinar durante la noche.

2. Al eliminar tanta agua con la orina, el diabético tiene mucha sed y bebe mucho.

3. Debido a no poder utilizar la glucosa como fuente de energía, aumenta el hambre, el apetito y se come más.

4. Ya que el aumento de la ingesta no puede solucionar la deficiencia energética, se pierde peso y uno se siente cansado e irritable.

5. Visión borrosa.

   Una vez se inicia el tratamiento médico y dietético, remiten todos los síntomas.

   En la diabetes tipo 2 no se dan estos síntomas, razón por la cual se piensa que más de la mitad de las personas que la sufren no están diagnosticadas.

   Hay que caer en la cuenta de que un 20% de los diabéticos no tienen exceso de peso, lo que quiere decir que tener un peso normal no garantiza la salud; es importante cuidarse y no abusar de los azúcares ni de productos altamente procesados aunque no se pretenda perder peso ni adelgazar. No hay que olvidar que la diabetes tipo 2 es una de las enfermedades más prevenibles que hay.


Tu vida con diabetes


    La Fundación Española para la Diabetes afirma que los hábitos de vida saludables que debe llevar un diabético no son sustancialmente distintos a los hábitos que debe llevar cualquier persona para vivir con salud:

      · Evitar la obesidad y el sobrepeso. Conseguir un peso saludable si ya se padece obesidad.

      · Evitar fuentes de azúcares simples de la alimentación: azúcar, dulces, galletas, chocolates, etc. En su lugar se puede tomar edulcorante stevia, frutas y frutas desecadas, que son dulces, pero al tener alto contenido en fibra, hacen la absorción de la glucosa más lenta y no se requiere mucha cantidad de insulina. OJO con los edulcorantes: La fructosa empeora la resistencia a la insulina y favorece la formación de hígado graso, entre otros efectos negativos. Evita su uso puro como edulcorante a toda costa. Los edulcorantes artificiales producen problemas de salud a largo plazo, también relacionados con la obesidad y la diabetes, al alterar la microbiota intestinal. Por lo tanto no son para nada un sustituto del azúcar.

      · Evitar el alcohol, ya que empeora los factores cardiovasculares y también fomenta la obesidad.

      · Reducir el consumo de grasas saturadas y colesterol: escoger lácteos desnatados, las carnes más magras, desgrasar caldos de carne en frío, y sustituir la carne por pescado y legumbres.

      · Incluir alimentos ricos en fibra en las cantidades adecuadas (verduras, frutas, legumbres, cereales integrales). Dos raciones de verdura al día y al menos 4 de legumbres a la semana.

      · Sí se puede y se deben tomar hidratos de carbono complejos a diario (pastas y arroces integrales, legumbres, pan integral), en unas cantidades regulares y se recomienda combinarlos con verduras para ayudar a regular la glucosa en sangre.

   Las recomendaciones deben mantenerse durante toda la vida. Una vez que se conviertan en un hábito, no te costarán esfuerzo, y estarás protegiendo tu salud todos los días sin darte cuenta. Es esencial seguir un plan de alimentación individualizado con un profesional sanitario como el dietista-nutricionista, que cuente con tu situación concreta, horarios, gustos, actividad física y toma de medicación, adaptado a ti, con el fin de conseguir mantener una vida de calidad, sana y activa.



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"Que el alimento sea tu mejor medicina y tu mejor medicina sea tu alimento"
-Hipócrates-