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María Sanchidrián Lavado

María Sanchidrián Lavado

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Granada. Formada en Educación Ambiental y en Coaching Nutricional. Trabaja en consulta ayudando a sus pacientes a cambiar sus hábitos alimentarios. Colegiada nº AND-00323

Por qué tienes que cambiar tu alimentación cuando tienes cáncer


Lazo cancer y comida saludable

   Últimamente hablo frecuentemente con la gente sobre la importancia de la alimentación para combatir la enfermedad del cáncer. Sobre todo lo hablo con familiares o amigos de pacientes con cáncer, y me gusta hacerlo para transmitir el mensaje, y que éste llegue finalmente al paciente.

   Cuál es mi sorpresa cuando, pese a que mi interlocutor/a siempre admite que comer bien es relevante, no se convence a animar a su familiar para que vaya a un especialista en nutrición para así mejorar su calidad y esperanza de vida. Piensan que “ya lo estará haciendo”, o que “ya está recibiendo su quimio y le va bien”, e incluso me llegaron a decir: “Ya tiene suficiente con lidiar con su enfermedad”.

   Esto, una vez más, es fruto de la desinformación que hay en cuanto a nutrición. En medicina se ignora e invisibiliza la nutrición, y no porque no se haya comprobado una y otra vez la importancia de la alimentación y de ciertos alimentos o dietas en el tratamiento de ciertas enfermedades.

   Estamos acostumbrados a pensar en las enfermedades como algo que nos ha tocado vivir, algo que en un momento determinado de la vida ha llamado a nuestra puerta, y que viene para quedarse. Algo que no tiene una causa, ni una consecuencia, ni un mecanismo ni un proceso que pueda avanzar, estancarse o retroceder. Como si la enfermedad apareciera y ya no hubiera nada más que hacer. Si acaso, desear haber prevenido antes.

   Pero una enfermedad no es algo que sigue su curso irremediablemente, ni un lugar del que no se puede salir. La evolución de la enfermedad, si avanza o retrocede, depende de lo que se haga a partir del momento en el que se tiene el diagnóstico. El cuerpo siempre funciona adaptándose a las circunstancias, y funciona como funciona según lo que introduzcas en él; no reacciona de manera estándar y constante, inmutable a todo, como a veces podemos pensar. No: sus reacciones químicas dependen de lo que tenga a disposición. Piénsalo, ¿acaso puedes pensar en una máquina, que da igual los cartuchos, los cables y el combustible que le pongas, que siempre va a funcionar igual? Entonces, ¿por qué pensamos que el organismo humano hace sus funciones de igual manera, comamos lo que comamos?

   Si tienes cáncer, es posible que algo no haya ido bien en tu cuerpo durante mucho tiempo. Las células tumorales viven y crecen en un ambiente inflamado, hiperglucémico, con poco oxígeno, y generalmente, en un cuerpo con bajas defensas y posiblemente con deficiencia de vitamina D. Si empiezas a tomar una dieta completa en nutrientes y además antiinflamatoria, nula en azúcares simples, rica en antioxidantes y fitoquímicos, rica en antiangiogénicos -info sobre éstos aquí-, y en alimentos que ayudan al sistema inmunitario, puede que las células tumorales se reproduzcan menos y empiecen a morir.

   Con ello quiero que se entienda, que si uno tiene cáncer, muy problablemente es porque el estado de su cuerpo, a consecuencia de su alimentación entre otras cosas, no es el correcto. Uno puede haber sido operado para extirpar el tumor, puede estar recibiendo quimioterapia y que esté reaccionando bien al tratamiento. Pero si no modifica su alimentación y su estilo de vida, es más probable que tenga que luchar contra el cáncer varios o muchos años. O un tumor puede aparecer en otro lugar.

   Por eso, la solución real, desde la raíz, es tomarte el cáncer como una llamada de atención, como un “ahora es el momento” para cambiar aquellas cosas en tu vida que no estaban bien, y darle a tu cuerpo lo que necesita para estar sano.

   Tu amigo/a, compañero/a de trabajo o familiar enfermo de cáncer no está recibiendo esta información en el hospital. Sé que piensas que si realmente la alimentación fuera tan relevante para el tratamiento de la enfermedad, los médicos ya se lo habrían dicho, pero tristemente no lo hacen, porque no lo saben. En la licenciatura de Medicina se ignora la nutrición y en el Sistema Sanitario no se tiene en cuenta ningún abordaje de la enfermedad que no sea el farmacológico o quirúrgico, por más útil que otro haya demostrado ser.

   Por supuesto, hay muchos tipos de cánceres y muchos casos distintos, y aun llevando la alimentación perfecta, habrá éxitos y fracasos, faltaría más. Pero lo que está claro es que hay que hacer todo lo posible. Y lo que está en tu mano es ayudar a la curación, 3 ó 5 veces al día, con la comida; introduciendo en tu cuerpo sólo alimentos útiles, que sin duda colocarán a tu organismo en el mejor estado para combatir el cáncer, recuperar la salud y la vitalidad.

   No lo dejes más tiempo, ¡pide cita o regala salud a alguien que quieres!


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"Que el alimento sea tu mejor medicina y tu mejor medicina sea tu alimento"
-Hipócrates-